al tipo parece no importarle caminar a mi lado, no parezco irrumpir sus pensamientos, jamás le he visto pero pareciera ser mi amigo desde los autos que viajan a velocidad constante un poco más a la izquierda. Incómodo de su presencia lo veo de reojo, el mira hacia el frente, busco un pretexto cualquiera y alento el paso, enciendo un cigarro mientras detengo mi andar.
camino, fumo, pienso, por fin, solo, conmigo ¿en qué me quedé? cuando estoy lo suficientemente lejos empiezo a hablar en voz baja y me pregunto: "en algún momento, en algún salón de clases o cualquier bodega pestilente y sudorosa donde he estado ¿aquél hombre pudo haber sido alguien en mi vida? ¿un mejor amigo? ¿un peor enemigo? o ¿tal vez un maestro?" lo cierto es que ahora no me importa, ahora yo me digo saber quién soy y en quién puedo confiar, quienes son mis amigos y que enemigos no tengo, quienes son mis maestros y aquél hombre no me importa.
el tipo alenta el paso, después de mis pensamientos camino seguro, levanto la cara mirando hacia el frente y alcanzo su paso, ahora está a mi derecha e imito sus pasos, se ve distraido, un poco nervioso, se detiene de pronto y yo no volteo, sigo mi curso, comienzo a sentir su ausencia y algo anda mal, me alarma, tengo que voltear disimuladamente, lo hago, el hombre entra en una casa y cierra la puerta ¿su casa? a quién le importa, sigo mi camino y me digo: "he perdido a ese hombre para siempre"

No hay comentarios.:
Publicar un comentario