un día, sin haberlo planeado, sin haber seguido ningún camino llegaste a este momento, al que de alguna forma sabías estabas predestinado a llegar, recuerdo que hubo un tiempo en que te preguntabas por el sentido de la vida, decías ¿qué hago?¿qué es esta vida?¿a dónde voy?¿a dónde va todo el mundo? pero ya no más, te llegó el día que tarde o temprano nos llegará a todos, el día que sin darte cuenta tu alma ha sido asesinada, envenenada, y tus sueños y promesas y cuestiones y verdades han muerto también, no por falta de alimento, sino porque poco a poco fueron siendo envenenadas, poco a poco y gradualmente esa dosis aumentaba y tu amor e ilusiones enfermaron sutilmente, tan, pero tan lentamente que ni tus cercanos lo notaron.
ahora queda poco de ti. lo suficiente para vivir, si, pero lo esencial se ha ido, está lejos, está muerto, sólo quedan tus demonios tus mentiras a ser cobradas, tus rencores y tus miedos al fracaso y a la vida y a la muerte y al mañana y al pasado. te quedas con tus rutinas, con recuerdos que recuerdan que tus sueños fueron rotos, qué promesas no cumpliste y qué otras tantas olvidaste, y sientes a partir de hoy que esos días tan lejanos que les llamabas mañana se te vienen correteando como perros en jauría, que te alcanzan y te muerden uno tras otro sin que puedas evitarlo. así es, así será por el resto de tus días y tu alma yace muerta pero no se encuentra sola, una gran parte de ti está allá con ella en aquel lugar lejano de tu ilusa adolescencia...
escrito original julio 25 de 2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario